El éxito de una idea (2/3)

Otro error que reconocí con el tiempo era que no ejecutaba una idea, no la ponía en marcha, no la desarrollaba… porque no estaba seguro “si era buena”, o no estaba seguro de que “sería exitosa”.

 

A medida que aumenta nuestra experiencia en campo cada vez hay más correlación entre lo que se nos ocurre y saber cómo funcionará. Pero siempre hay un grado de incertidumbre. ¿Cómo reconocemos una idea que funcionará? Lo pongo en mi experiencia, pero trasladable: ¿cómo sé que un chiste o una canción gustarán?

 

Es muy fácil: no puedo saberlo.

 

No siempre lo que es bueno en nosotros es, además, evidente para nosotros.

 

¿Cómo se resuelve esto? No puedo saber cómo reaccionará el público, no soy adivino, pero sí tengo una evidencia: me entusiasma mostrarlo. No veo la hora que llegue el día del show para mostrar eso nuevo.

 

Para que se entienda esta experiencia recurro a algo muy conocido: ¿Cómo sabemos que un chisme va a ser bueno en nuestro trabajo? ¡Lo sabemos! Es muy difícil, o largo, de explicar, pero no vemos la hora de llegar y contarlo.

 

Es muy asimilable a eso.