Cambiar de equipo en mitad del partido

Este y los que siguen son ejercicios en el mundo físico, no en la imaginación literaría.

Pueden estar jugando al fútbol, no en un relato, sino al fútbol de verdad, y cada cinco o diez minutos, tres jugadores de cada equipo pasan al contrario, luego pasan otros tres, y así siguiendo.

Si juegan al pin pon de a dos, cambiará un jugador por vez (un poco obvia la aclaración, si no sería que el mismo equipo cambia de lado de la cancha solamente…). Si juegan al ajedrez cambian los dos jugadores, cada tanto tiempo o jugadas, lo que se vea que es más justo o divertido.

 

Nota de un antagonista: oigan, esto no es un ejercicio de taller literario.

Defensa del protagonista: se escribe con la vida, no en un frasco. Además el escritor se le enrosca la cabeza, se traba, y se va a hacer algo físico, y le hace bien.

 

© Luis Pescetti