𝗕𝗮𝗷𝗮𝗿 𝗱𝗲𝗹 á𝗿𝗯𝗼𝗹 – 𝗦𝗶𝗻𝘁𝗲𝘀𝗶𝘀
Frin (10 años) se va de vacaciones a pueblo en zona rural, conoce chicos nuevos, lo invitan a subirse a un árbol, le da miedo pero acepta el desafío por no mostrarse cobarde. Sube con facilidad, pero una vez arriba siente pánico. Logra bajar, lo toman por valiente.
leer capítulo: https://www.luispescetti.com/bajar-del-arbol-frin/

𝗘𝗹 𝗺𝗶𝗲𝗱𝗼 𝘆 𝗹𝗮 𝘃𝗮𝗹𝗲𝗻𝘁í𝗮. 𝗚𝘂𝘀𝘁𝗮𝘃𝗼 𝗦𝗰𝗵𝘂𝗷𝗺𝗮𝗻
https://www.flacso.org.ar/docentes/schujman-gustavo

𝗣𝗲𝗻𝘀𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗺𝗶𝗲𝗱𝗼 𝗱𝗲 𝗙𝗿𝗶𝗻
• ¿Cómo se sintió Frin al llegar a la punta del árbol?
• ¿Por qué sintió miedo?
• ¿Es comprensible que Frin haya sentido miedo en esa situación? ¿Por qué?
• ¿Qué hizo Frin con su miedo?
• ¿Qué pensás: Frin fue cobarde, fue valiente, o no fue ni cobarde ni valiente?
• ¿Te parece que Frin vivió una aventura?
• ¿Alguna vez viviste algo parecido a lo que vivió Frin en ese árbol? ¿Qué sentiste en esa situación?

𝗣𝗲𝗻𝘀𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲 𝗮𝗱𝘂𝗹𝘁𝗼𝘀 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝗺𝗶𝗲𝗱𝗼𝘀
• “El miedo no es zonzo” dice el refrán. Y dice la verdad. El miedo nos advierte de un peligro y nos permite anticiparlo. Gracias a este sentimiento podemos enfrentar, resolver, superar, o alejar los peligros. También nos llama la atención sobre las posibles consecuencias riesgosas y dañosas (para nosotros o para otros) de una acción que queremos emprender.
• Desde nuestro rol de adultos (de padres, de docentes, de personas a cargo de niños y niñas) es necesario hacer lo posible para educar a favor del cuidado, de la prudencia, del cálculo de riesgos y de la toma de decisiones teniendo en cuenta esos riesgos.
• Los niños y las niñas no son maleables o fabricables. No serán lo que nosotros querramos que sean. Pero podemos contribuir a constituir subjetividades prudentes. La prudencia no es sinónimo de cobardía ni de mediocridad. La prudencia es la capacidad de actuar guiados por nuestra razón y no por nuestros impulsos immediatos. Prudente es quien puede comprender el contexto en el que actúa, calcular las consecuencias de sus actos y hacerse cargo de esas consecuencias. Ser prudente es, en definitiva, ser responsable.
• Nuestra tarea es la de sostener, amparar, proteger a los niños y a las niñas, sabiendo que siempre son más vulnerables que nosotros.
• Pero dice otra frase popular: “A Seguro se lo llevaron preso”. Esta expresión afirma nuestra imposibilidad de estar absolutamente seguros siempre. Hay riesgos que son inevitables. Por eso, si se “nos va la mano” queriendo proteger a los niños y a las niñas podemos estar ayudando a constituir subjetividades miedosas, poco dispuestas a actuar.
• Lo que vale cuesta esfuerzo. Y no hay esfuerzo sin valentía. Tampoco hay buena vida sin valentía. La vida que el niño está comenzando es, en muchos aspectos, una aventura. Y a las aventuras hay que vivirlas con coraje. Ser valiente es superar el miedo a lo que impide actuar. No es atreverse a todo sin cuidados. No es temeridad. La valentía es fuerza de voluntad para hacer, para enfrentarse racionalmente a los tropiezos, a las adversidades.