Técnica y empatía

Si yo estuviera en su lugar

La empatía como la entendió Pablito

 

Mal entendida: si yo estuviera en el lugar de ella significaba: si yo hiciera lo que ella me hace significaría que no lo quiero al otro (y “el otro” era él).

Bien entendida: si me hubieran hecho lo que yo le hice, dicho de otro modo, si hubiera experimentado lo que viví, reaccionaría…

si viviera/recibiera lo que vive un niño y no tuviera poder, o tuviera menos recursos, no lenguaje…

 

→ empatía: al ponerse en el lugar del otro hay que sacarse uno del centro

falla cuando uno se pone en el lugar del otro sin abandonar el propio como centro

o cuando uno dice: con lo que yo hice / dadas mis buenas intenciones / dados los beneficios que le doy → el otro debería… es decir pontifica la respuesta del otro, se ubica en el centro, como un imperio en relación a la colonia (tu imagen es como yo digo)

 

Apuntes sobre la alegría

Humor y empatía

Empecé estos escritos después de mucho tiempo de preguntar sobre trabajos que no fueran obras, sino de otro tipo. Proyectos conjuntos, o para que otros realicen.

 

Las invitaciones dar charlas en la Sociedad Argentina de Pediatría, en la Escuela de Psicoanálisis para Graduados, así como otras instituciones educativas, o la misma de la Fundación Arcor, tuvieron mucho que ver.

Luego hubo una especie de invitación a transmitir lo que hago, en forma de técnica.

 

A esa reflexión en paralelo y preocupación sobre cómo volcar una inquietud que no tenía forma la cristalizó la últmia pregunta de una entrevista. Estábamos en el camerino luego de un show para más de dos mil personas, al aire libre y con todo el vértigo que implica bajarse del escenario y su intensidad. La pregunta, siempre difícil, pero peor para un momento así fue:

 

– Luis, acá en México se dio el caso de un niño sicario, un niño de trece años, ¿qué nos puedes decir al respecto?

 

Lo primero que intenté fue disculparme, porque no podía decir nada, así tan breve, luego del espectáculo, el cansancio físico y mental, y empecé a balbucear algo que iba entre respuesta e intento de disculpa y despedida:

 

– Bueno, nada, ahora no puedo decir nada, es demasiado serio o para otro momento esa pregunta… (pero el periodista no bajaba el micrófono o yo no encontraba cómo despedirme) … porque enseguida podríamos preguntarnos: ¿cuándo dejó de ser niño para poder hacer eso? Pero, en realidad más bien, sin dejar de ser niño hizo lo que hizo. La pregunta, en todo caso, es: ¿cuándo dejó de sentir a alguien como semejante? (y esa palabra “semejante” fue la clave de la que me agarré para continuar) ¿cuándo dejó de sentir empatía o por qué nunca la sintió? o ¿cuándo él dejó de sentir que era el semejante de nadie y por eso no importaba ni él le debía ver como semejante a nadie? Porque el primer deber que tenemos como padres, educadores y funcionarios públicos, todos y en todo discurso que demos públicamente en especial es que podemos ver a otro como alguien que compite incluso por nuestro mismo lugar, pero que nunca deja de ser un semejante. Cuando un político habla de un oponente como alguien que no es un semejante, sino que merece otro trato, el de una cosa que deb ser quitada del camino, está haciendo un daño grave. Primero, primero que nada, debemos partir del supuesto de que enfrente, hay alguien semejante con aspiraciones similares, luego podemos competir, incluso, pero no cosoficar al otro, no quitarlo de una categoría de semejante para justificar nuestra pretención de ocupar un lugar.

 

Luego, al finalizar ese viaje, pasé por una librería y encontré “El descubrimiento de América”, de Todorov.

 

Ahí terminé de alumbrar lo que quería hacer: hablar de el otro, del humor y de la empatía. Hacerlo a partir de mi propia experiencia con el humor y las familias, los niños.

 

Trataré de evitar el camino, a veces típico, de vivir una experiencia, pero contarla como universal abstracto… y ahí se pierde la conexión, el cómo fue cada descubrimiento o error.

Al contarla centrada en mi propia experiencia siempre queda abierto a que cada uno lo tome literalmente o como metáfora que inspire su propio quehacer.

 

No voy a hablar de “los niños” en general, aún cuando a esta altura ya son muchos. Voy a hablar de los que conocí, incluso de los que traté más directamente, en los shows, en mis claases, en visitas. Y no voy a hablar de la actuación, sino de mis shows, los que grabé en seis discos. Paso a paso, cómo fueron concebidos y sus efectos.

* un gran obstáculo en el conocimiento de los chicos es que el deseo de educarlos/formarlos se interpone sobre la simple observación

 

* soy un observador que estoy en un lugar de poder/autoridad: adulto

 

la empatía es lo contrario del aislamiento

forma parte de la habilidad de anticipar al otro:

anticipar qué espera, qué espera de nosotros, para complacer, conquistar, evitar

 

te veo en tu isla

veo tu naufragio y tu náufrago

el náufrago en tu isla

 

una empatía activa, no sólo la capacidad de sentir lo que el otro siente, sino además la de devolverle una imagen vital, digerible de lo que le pasa.

 

infiero lo que te pasa

 

ayudar a interpretar

* y esa interpretación puede echar mano de la habilidad de traducción, traduzco de un lenguaje a otro

 

ponerse en el lugar del otro, pero no para sucumbir ante lo mismo, sino para sacar del aislamiento, ser capaz de intuir su estado y devolvérselo con un relato amable, digerible, de risa

 

semejantes y en qué

diferentes y en qué

 

el humor: camino a la vitalidad

 

– observar sin intervenir

– sólo escuchar sin pensar en términos de realidad, posibilidad, ventaja, ética

Humor y la ética de la empatía

 

– nuestro indicador debe ser: ¿cómo me sentiría si otro me hace este chiste?

– eso debe ser internalizado, debemos tener conciencia de eso, cada vez, hasta que se convierte en un automatismo

– de cierta manera se nos hace constumbre actuar: “siendo en el otro”

 

eso se traslada a otros aspectos de la relación con niños:

– si yo fuera él, ese niño/esos niños, ¿cómo me gustaría que me enseñen esto?

– … ¿cómo me gustaría que me cuenten esto?

 

Lo cual no lo convierte en una llave de oro, un “seguro contra todo fracaso”.

Podemos intentarlo con la mejor intención y que el niño o el grupo no acepten… ¡pero somos los adultos de esa relación! y ahí vuelve el mismo principìo, nos preguntaremos:

– Si yo fuera uno de ellos y se acercan con algo que no quiero o no quiero en este momento, ¿qué me gustaría?

 

Con mucha empatía y sensibilidad habrá que diferenciar:

– que no insistan

– que pasen a otra cosa y lo vuelvan a ofrecer en otro momento

– que insistan amablemente para ayudarme a salir de lo que conozco

Técnica y empatía humorística

 

OBSERVAR

– observar a los chicos, padres

 

– suspender, no permitir que interfiera: moral, educación, intención de corregir

 

– mi atención está flotando en un punto intermedio entre afuera y adentro: observo y a la vez “esperando” lo que salte a mi atención

 

– atendiendo:

qué impacta en nosotros: pero amorosamente, no meterse con lo que nos produce antipatía

 

TE BROMO PORQUE TE QUIERO

* vale decir que si hay algo que me resulta antipático, o que quiero hacer un chiste mordaz porque no le creo al personaje, salta alerta amarilla, y me retiro de esa respuesta, no la sigo, mejor no exponerme a que mse me scape un chiste o comentario de tono “vengativo” o “denuncia”. si hay algo que señalar, hacerlo seriamente, el cinismo, la ironía cínica, es una herramienta que prefiero no usar.

Ejemplo, algunos ámbitos académicos, intelectuales, me producen sentimientos encontrados, por un lado los veo como centros de poder, y por otro lado veo sus fallas en razonamientos, divismo, narcisismo. Si esa visión se escapa como chiste sería un error, pues revelaría exactamente un punto de contradicción: el del descrédito mezclado con admiración.

 

¿No se puede decir en broma lo que se debería decir en serio?

No estoy seguro, creo que es más sutil: algo así como que no se debe hacer humor con quien no quisieras tener como amigo, no hagas humor con quien no tengas deseos de jugar.

No hagas chistes con temas que te duelan o irriten porque la emoción será ésa, no la del juego humorístico, no la de la risa.

 

Tampoco puede extenderse y, al mismo tiempo que lo escribo, se me ocurren ejemplos contrarios; sin embargo, aún así: no invites a jugar (hacer humor puede ser forma de juego) a alguien con quien no quieras jugar es una regla que cuida, protege de que uno no se meta con quien no debería meterse. O en terrenos dónde las cosas se ponen feas si se escapan de control. Me gusta.

 

Mi terreno más seguro en el humor, y con el que fui excluyendo a otras zonas, es el de hacer bromas sólo con quienes quiero, con temas que reconozco semjantes en mí, que me producen empatía, ternura, piedad. Con personas de las que admitiría bromas. Vale decir: empatía y reciprocidad.

 

DEVOLVER: EL ESPEJO MÁGICO

– humor: nombrar pegando en el fleje

 

– explicitar lo que intuimos como → intención oculta en el otro (algo que quiere alcanzar, pero sin exponerse en caso de fracaso)

→ algo que quiere ocultar

→ algo que quiere presumir (aumentarlo aún más)

→ algo que le cuesta

→ ¿qué oculta eso que se muestra?

 

– cuando me desespero, grito, mando callar, o pido seguridad (en chiste), muestro el fracaso de mi rol, o de la expectativa sobre mí;

* pero, a la vez, la expectativa “tradicional” sobre mí (si te diriges aniños deberá ser… )

 

– imitar exagerando rasgos (caricatura): para que el otro no sólo se vea a sí mismo, sino que verá cómo lo vemos nosotros

 

– imitar interpretando (lo que uno ve debajo del agua, lo que el otro querría decir o hacer realmente, su deseo)

 

* en cualquier caso la imitación jamás implica burla, cinismo, sátira cáustica

 

* no se puede hacer humor con todo, hay cosas que deben nombrarse seriamente, y otras dejar pasar

 

EL OFICIO DE REPATRIAR

* se acepta mejor la devolución que muestra rasgos que identifican a la persona, que la hacen reconocible, pero a la vez que desdramtizan y la integran a nuestro grupo (como diciendo: “nos pasa a todos”, “a todos nos pasan cosas parecidas” “ese tipo de cosas son comunes”). No le sacamos la foto para expulsarla/aislarla, sino para recuperarla/integrarla/ sacarla del aislamiento

 

– no imito para dominar, sino para emparejar

 

– todos, pero los niños especialmente, estamos atentos a lo que noshará ser aceptados o rechazados.

 

LA EXPECTATIVA SOBRE EL DESCUBRIDOR

– una vez que hacemos empatía, que “descubrimos” al otro, hay una expectativa sobre qué haremos con eso que vimos/sabemos

 

– pero hay una historia individual/única, que se da en un contexto social/cultural

* al mismo tiempo:

a) qué esperás de mí si te veo

b) qué espera nuestra cultura si alguien descubre a alguien

 

– en mi caso jugué mucho con romper la expectativa. cuando empecé era tal el grado de idealización en torno al niño y su trato que fue muy explosivo romper con esa expectativa:

– seguridad retire a ese niño.

– se van todos

– es mío el show, no tuyo

 

CUANDO DECIMOS LO “NO DICHO”

– cuando “enseño a manipular”, en realidad estoy confiando en el lector, pues infiero que él sabe que la manipulación es un medio indirecto para lograr algo, y no se debería explicitar

– es decir mi acto quiere decir: confío en tu inteligencia, sensibilidad y confío en nuestro vínculo, te vas a dar cuenta de que hago una broma sobre algo que nos pasa

 

* si lo explicito lo vuelvo común

* … menos grave

* … que no vamos a quedar atrapados por ese mecanismo o necesidad

* me establezco como un semejante

 

TÉCNICA: ENCARNAR LA ESCENA

DECIR REPRESENTANDO: JUEGO A…

– la dramatización/representación de cómo vemos al otro (no es discursivo, encarno en el otro tal como lo veo)

– la dramatización/representación de la escena tal como la vemos

– la dramatización/desarrollo de una hipótesis, como escena (ejemplo: “deme otro”)

 

* en lugar de juzgar o evaluar si algo está bien o es real, simplemente lo tomamos como posible, como una maqueta de arquitectura, un ensayo virtual de un escenario (ni siquiera posible o probable, sino concebible)

ejemplo:

– Sos egoísta

– ¿Soy egoísta?

– Sí.

– ¿Enteramente egoísta?

Bien, veamos qué pasaría si fuera así. Y escribo en primera persona una canción o un texto, o lo actúo, en el que encarno a alguien que únicamente es egoísta. Quiero todo para mí. Todo es todo, quiero incluso lo que no quiero, porque si no lo quiero, pero vos lo querés… yo lo quiero, porque no quiero que tengas algo que quieras. Soy tan egoísta que quiero ser el único que tiene todo lo que quiere.

Entro al cuarto. quiero toda tu mirada, y lamirada de todos, y todos los saludos, y todos los juguetes. Y toda la ropa.

Soy tan egoísta que no me importa si todos se quedan desnudos.

Pero, además, quiero que me quieran. Si descubro que se siguen queriendo, aunque fuera un poco, entre ustedes…. ¡no! Lo quiero para mí.

 

Es más, quiero ser un héroe.

¿Podría alguien egoísta ser un héroe, con tal de tener, además la admiración de todos?

Súper ego.

¿Cómo sería súper ego?

No admitiría la intervención de otros súper héroes.

Qué fatiga, todos esperando por su salvación.

Etcétera, etc. etc.

 

De modo que ese ejercicio jugamos a “¿qué pasaría si?”

y experimentamos las consecuencias de esa posibilidad.

Las vemos, las desarrollamos.

Es un ejercicio de indagación filosófica, hecho acción, dramatizado.

 

Deme otro

Llega una madre a la escuela, le dicen que su hijo se portó mal y ella piensa “Me tiene cansada”.

No digamos ni sí ni no, ni bien ni mal.

Echemos a rodar esa emoción, como única, total. Y siguiendo sus propias reglas además, porque si colocamos a un personaje que llama la atención sobre la irrealidad, o lo mal que está hacer eso, lo amoral… es como si interviniéramos nosotros mismos. No podemos intervenir, no vamos a poner tal personaje que hable desde un punto de vista moral, o fuera de esa emoción.

 

* jugar: es ensayar la situación sin exponerse a consecuencias definitivas

 

* el desarrollo de ese ensayo, o ver esa dramatización: vuelve visible, plástico, representable enfrente nuestro una situación

 

En los shows:

– no sólo juego, sino que “juego a jugar…” : enseño el juego, hago comentarios si me equivoco, hago trampas, y así me coloco fuera del “jugar con eficacia” o “jugar competitivo” (un juego en el que planteen habilidades en serio, qué puntaje tengo en una escala comparando con…)

 

– cuando juego a divertirme que juego salgo de esa búsqueda de calificación, autoafirmación

 

– lo que hago con las canciones es

* tomar una escena o personaje

* y desarrollarlo, esto es: interpretarlo coherente con sus propias reglas, o las de su mundo

 

CAMBIAR EL PUNTO DE VISTA A “PANORÁMICO”

 

– ver la escena/panorama completo es en sí mismo aleccionador

 

* visualizarla produce un cambio: nuestro punto de vista pasa de ser subjetivo (sumergido en la situación”) a un plano superior (observando el mapa o el desarrollo de toda la escena)

– es similar a caminar por el laberinto, o abarcarlo completo mirándolo desde arriba

 

– esa toma de distancia porduce un desapego que hace evaluar de otra manera

 

– se juzga/evalúa en base a la escena completa y no sólo en base a un momento

 

* visualizarse en sí mismo produce un cambio: nuestro punto de vista pasa de ser subjetivo (sumergido en la situación”) a un plano superior (observando el mapa o el desarrollo de toda la escena)

 

ILUMINAR LA SOMBRA

– lo más fácil sería decir “los niños son maravillosos”… y tratarlos maravillosamente

 

– pero ésa no es nuestra dificultad, sino cuando sentimos que los otros, que nosotros mismos o que “los niños” son otras cosas, además de maravillosos, y no sabemos qué hacer ni con ellos, ni con lo que nos pasa

 

– nadie presume de su dificultad, traba o sentimientos encontrados, llamémoslo “la sombra”, nadie presume de su sombra

 

– uno la evita, la trata de superar, la puede hablar en intimidad y con alguien de confianza

 

– cuando todo eso se hace públicamente, y mejor aún en primera persona (“ a mí me pasa”)

* la sombra es una experiencia común

* todos tenemos sombra

* la sombra no me atrapa

* no me rechazarán por mi sombra

* al nombrar, y más con humor, le quitamos drama

*nos proponemos como semejantes

* proponemos que somos “una tribu” de experiencia común

 

¿CÓMO SÉ QUE UN CHISTE, JUEGO O CANCIÓN VA A FUNCIONAR?

– primero hay una certeza, asociada a lo que a mí me divierte mezclado con que ya conozco a mi público

– luego porque “no veo la hora de que llegue el show para mostrarlo”

 

LÍMITES DEL HUMOR

– siempre que se pueda (recordar: lo principal en el sentido del humor es el sentido de la oportunidad)

 

– ejemplo de Marcos y el maestro, en el prog de radio nacional, ejemplo del escrito para la radio cuando la niña violada y mataron la madre, por un vecino. ejemplo del atardecer, de la mamá que se va porque su bebé llora.

 

VACÍO Y EXPERIENCIA

– lo más rico para transmitir es nuestra experiencia, y se nota cuando alguien invierte los términos:

 

– vive algo pensando primero en que lo va a contar (turista que saca la foto antes de llenarse con el paisaje).

 

– escritor que se encierra y deduce y hace juesgo mentales, vacíos, ejercicios de especulación sobre posibilidades, que no ocultan que lo que lo hace sentirse vivo es escribir, contar.

Pero contar en sí, es vacío sin el hecho vital que lo impulsa, es agarrase al revés: uno se sentía vivo y lo contaba, y no al revés: uno cuenta para sentirse vivo. ¿está mal? no, peroe stá mejor si uno se pone de nuevo en camino, conecta con uno, hace silencio del bla bla bla niterior (que la combinación de inteligencia y oficio pueden rellenar), se conecta con el vacío, la necesidad de experiencia, busca, convive con el vacío, la ansiedad que produce, y y luego, si surge la luminosidad de una experiencia: la comparte.

 

– la experiencia puede llegar por distintas vías: uno la vive, o uno escucha, profundamente, con resonancia oye y está abierto a la vida de otros. No sustituyendo la experiencia, sino como experiencia en sí.

 

¿CUÁNDO DECIMOS “CHAU”?

– un niño dice “chau” cuando no hay pérdida

– cuando hay sentimiento de pérdida, dice “no te vayas”

 

MOSTRAR POR PRIMERA VEZ U ORDENAR LO CONOCIDO

– lo más usual es dirigirse a los niños “enseñando”, esto es: hablando de algo como si fuera la primera vez que lo experimenta

 

– no todo lo que podemos enseñar es primera experiencia o primer contacto

 

– los niños son, primero que todo: espectadores. Pueden observar antes de coordinar sus movimientos.

 

– cuando llegan al teatro, al libro, lo hacen con miles de horas de observación, cualquier cosa menos vacíos de experiencias

 

– ¿y vamos a hablarle de otras nuevas?

– ¿qué desearíamos en su lugar?

– que nos pregunten

– que nos oigan

– … qué nos pasó en el camino hasta llegar a ahí

 

– la otra opción es ordenar lo que han conocido, ordenar las experiencias, la información que traen

 

– ¿cómo ordenamos?: en mi caso contándolas, escribiendo. escribir es un descanso en el sentido de que ordeno el montón de sensaciones que si se acumulan, me abrumo. lo mismo cuando leo. ¿en otros casos?

 

– en una relación que no es de uno a uno (familiar amistad): ejemplo: teatro, radio, televisión, libro no nos queda otra opción que dar un salto e inferir la experiencia común, construir el encuentro

 

– en mi caso:

* observación

* autoobservación de sensaciones más primarias infantiles

– eso sobre todo al comienzo de mi actividad creadora, cuando daba clases a niños y convivía con ellos y padres

– luego al mediatizarse en una relación de radio, libro, teatro: hice uso de mis resevras de experiencia

* agregué la observación de amigos

* luego entrevistas con educadores, pediatras, psicólogos

* siempre: auto-observación de mis emociones primarias

 

¿QUÉ ES LA INFANCIA?

– no necesariamente para los niños

– vista desde nuestra perspectiva adulta, ¿qué es la infancia?:

– ese momento de la vida en dónde creemos que la completud es posible, que el cumplimiento de todos los deseos es posible

– durante la paternidad no sólo volvemos a repasar nuestras emciones al verlas en nuestro hijo, sino que, como padres, volvemos a tener aquella ilusión de completud al experimentar que somos suficientes, que somos todo lo necesario, que brindamos la calma

– experiencia similar a la del amor, tal en los boleros: sin ti no soy nada, contigo lo tengo todo.

 

TODO BAJO DESCONTROL

– los niños están atravesados por experiencias que no controlan

 

– durante mucho tiempo su propio cuerpo escapa a su control

– durante más tiempo el mundo escapa a su control

– luego: el cumplimiento de sus deseos escapa a su control

* lo cual produce una suposición equivocada (dado que no tengo el poder, no consigo lo que quiero → ergo: si no consigo lo que quiero es porque no tengo elpoder, vale decir: se podría. y no: muchas veces no tenemos lo que queremos porque no se puede, más allá de nuestras habilidades o titularidad).

 

– imagínense ustedes, inmigrantes, y que no sólo el nuevo país tenga reglas severas que desconocen (no tienen bien en claro cuándo y en qué meterán la pata, ej. de Manuel manejando en canadá, y el estress que le producía), sino que su propio cuerpo y emociones no responde, los sorprende y es desconocido.

 

– ¿qué necesitaríamos en esa situación?

 

– los niños necesitan ordenar sus experiencias

 

– y necesitan herramientas que les den eficacia: el descontrol angustia (a menos que uno sea preso de un excesivo control, pero no es el caso de un niño pequeño), cuando es capaz de preveer, de responder y obtener algo esperado o grato: siente placer. Igual que cuando, puestos en una ciudad nueva sabemos cómo llegar en subte y nos bajamos en la estación correcta.

 

– ¿Qué nos pasaría si nos dan herramientas formales, inútiles,ineficaces? sentiríamos miedo, desamparo, quizás: que estamos con personas que fracasaron en su propia sociedad

 

– y nos necesitaríamos buscar en canales informales: las reglas reales, el saber real

 

LAS EMOCIONES PRIMARIAS

– ¿cómo las reconocemos en nosotros? sea nuestro niño interior, o nuestro salvaje interior

– repasemos las emociones que sintamos imperiosas

– son absolutas

– no dejan margen de duda

– abarcan todo

– exigen cumplimiento: sin límites de cantidad, tiempo o realidad

– poca capcidad de espera

– poca capacidad de sustitución, reemplazo, intercambio

– ¿qué preocupación no logramos controlar (o sólo momentáneamente) con palabras y razonamientos?

– ¿qué impulsos repetimos?

– ¿qué condiciones nos dan calma, tranquilidad? ¿quñe les pedimos/exigimos a otro para quedarnos tranquilos?

 

Ejercicios con emociones primarias

como adultos sabemos “que no están bien” o “que no son reales”, que irrumpen, son inevitables, se nos imponen

nuestros mecanísmos básicos serán:

– exagerarlas explícitamente

– negarlas exageradamente

– convertirlas en ley (lo salvaje no es, no tiene ni admite ley, por lo tanto es un chiste si lo reglamentamos), reglamentar, dar instrucciones.

– tratarlas como inconseguibles, por lo tanto habrá pasos, equipso de consulta, cursos para lograrlas (lo que en la realidad hay para la disciplina, la eficacia empresarial, etc.)

– tratarlas como un acuerdo racional entre partes: hacer un contrato, pero cuyo objeto no sea comercial, sino emocional

 

JUGAR CON LOS “SUPUESTOS” y LAS EXPECTATIVAS

– ¿qué se espera de un niño?

– ¿qué se espera de un show infantil?

– ¿cómo se supone que debe comprtarse un adulto que hace un show para niños?

– ¿qué espera un niño de un adulto que se dirige a él?

 

– juego con expectativa: se supone que actor infantil promueve orden, no desorden (pero es un desorden dirigido)

 

– en el mundo infantil las propuestas tienden a enseñar, controlar, reglar, los niños desean liberarse de esas obligaciones o de ser vistos sólo como receptores de eso

 

– encarno ese deseo de “desmadre”, de libertad

 

con dos características:

* lo encarno de manera conducida

* combinado con un personaje regañón, caprichoso, arbitrario, egoísta (no lo están haciendo bien, se van es mío el show, seguridad retire a este público).

 

CARACTERÍSTCIA GENERALES

– enseño y pido explícitamente gestos que en los recitales y shows son espontáneos, pero repetidos (entonces los asumo como guionados)

 

– apelación y conducción constantes por una dinámica de gestos, emociones, movimientos que recorrenun abanico de expansión e intimidad, catarsis, desafíos mentales, alegría, jugar al miedo

© Luis Pescetti